Hice un Instagram Blackout y esto fue lo que pasó

Hace una semana ejecuté una estrategia de marketing llamada "Instagram blackout".

Consiste en archivar todo tu pasado en el perfil (publicaciones, reels, todo) dejarlo en negro y empezar posteriormente a publicar material nuevo. Es una estrategia que suelen usar los artistas musicales cuando van a lanzar un nuevo disco.

Me pareció divertido y pintoresco hacer algo similar con mi humilde cuenta de un par de cientos de seguidores de Instagram, compuesta por "familia", "amigos" y "conocidos".
La pasé a cuenta pública, le cambié el nombre de usuario a "silvanamalacari", archivé todo mi contenido, cambié la foto de perfil y la descripción.
La vinculé con mi website, y empecé a subir algunas torpes publicaciones de novata promocionando mi sitio de escritora y cronista.

Una cosa llevó a la otra y una semana después el panorama de mi cuenta es otro. Ya hablé mucho de eso en mis historias dentro de la susodicha app; acá lo que quiero es desarrollar el efecto que tuvo en mí al encontrarme siendo protagonista de este pequeño "fenómeno viral". 

Lo primero que me sorprendió es la capacidad de las redes de convertir a una persona que estaba aislada en su privacidad en alguien hiperconectado en instantes.
Me llovieron mensajes, propuestas, solicitudes, ideas, colaboraciones... Muchas de esas ofertas las tomé como el hype del momento; esa intención o necesidad de detectar a tiempo un fenómeno potencialmente masivo y no quedarse afuera.
También conecté con personas realmente interesantes relacionadas directamente con los fenómenos históricos de los que hablo en algunas de mis crónicas.

La verdad es que no esperaba tanta masividad en tan poco tiempo. 
La velocidad me pareció vertiginosa y la adrenalina que genera es brutal. Me imagino lo que debe ser volverse verdaderamente viral y nunca dejará de sorprenderme la capacidad del mundo actual para transformar la realidad de una persona en meras horas o días.

Hay algo que me quedó clarísimo de esta semana de viralidad: no se puede tener una vida offline plena y una vida online hiperactiva al mismo tiempo sin que una empiece a comerse a la otra.

Cada publicación genera respuestas.
Cada respuesta abre conversaciones.
Cada conversación puede convertirse en una idea, una propuesta, un vínculo, una oportunidad o simplemente otro estímulo reclamando atención.
Aparece entonces una paradoja bastante absurda: cuanto más interesante se vuelve tu vida online, más tiempo necesitás dedicarle para sostenerla, y menos tiempo queda disponible para vivir aquello que después vas a contar.

En una semana pasé de entrar ocasionalmente a Instagram a sentir que había una pequeña ciudad funcionando adentro de mi teléfono.

Personas entrando, personas saliendo, mensajes, solicitudes, estadísticas, historias, publicaciones, ideas que aparecen a cualquier hora.
Es divertido. También es tremendamente invasivo y disruptivo de la concentración.
Porque la hiperconexión tiene una trampa: todo parece importante mientras está ocurriendo.

Mientras tanto, la vida real sigue exactamente en el mismo lugar donde estaba antes de que empezaran a subir las métricas.
Ahí entendí algo que probablemente sea obvio para cualquiera que tenga una audiencia grande: la atención también es un recurso finito.

Si quiero escribir, investigar, viajar, estar con mi hijo, pensar y construir cosas que después tengan algún valor para mostrar, no puedo pasarme el día administrando la reacción que esas mismas cosas producen en internet.

El desafío entonces dejó de ser conseguir atención.
En apenas una semana apareció otro bastante más difícil: aprender a administrarla.
Me doy cuenta de que esta nueva realidad podría tragarse entera todo el resto de mi vida que sí vale la pena ser vivida y es real: mi hijo, mi casa, mi escritura, viajar, las personas de carne y hueso.

Supongo que voy a seguir ampliando la promoción online de mi trabajo y mi material, pero necesito encontrar un equilibrio para que el fenómeno nunca termine siendo más importante que la persona que lo generó.

Dejame tus comentarios a esta nota en mis historias de instagram
https://www.instagram.com/silvanamalacari/


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